Tonos de celular indetectables (experimento en base a la edad)

Este experimento se basa  en la diferencia que existe entre la audición de las personas adultas y los jóvenes.

Es natural que con el paso de los años la capacidad de audición disminuya especialmente hacia sonidos denotados como agudos (de alta frecuencia). Es por ello que muchos adultos de edad avanzada necesitan subir el volumen de la televisión a niveles que pueden ensordecer a un niño. Este fenómeno en el cual la capacidad de audición disminuye especialmente hacia altas frecuencias y volúmenes bajos se conoce como presbiacusia o bien ensordecimiento propio de la edad.

Cabe destacar que no tiene nada que ver la presbiacusia, la cual se considera relativamente normal dentro de algunos parámetros, con enfermedades que degeneran las capacidades auditivas de manera distinta a la propia degeneración por la edad. Las enfermedades suelen o bien tener un efecto mucho más marcado (pérdida auditiva mucho más notoria), no ser solamente hacia frecuencias altas y volúmenes bajos (puede ser a cualquier volumen como sordera total o bien hacia sonidos graves o de baja frecuencia también) o bien de forma mucho más acelerada (sordera prematura). En todo caso, la presbiacusia se considera “normal” y no tiene cura, pero sí se puede tratar en la mayoría de los casos.

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Materiales:

  • Una forma de producir sonidos de forma controlada, es decir, conociendo la frecuencia y el volumen (decibelios o decibeles).
  • Necesitaremos aprender qué rangos de sonidos suelen detectar las personas a cierta edad y cuáles ya no pueden detectar.
  • Reproduciremos ese sonido y comprobaremos que, aunque nosotros sí lo escuchemos, los adultos no lo detectan sorprendentemente. Puede suceder lo contrario, que nosotros no lo escuchemos pero los más jóvenes sí.

Nota: No es una ciencia exacta, los rangos varían de persona a persona y puede darse el caso que una persona escuche un sonido que no debería poder escucharlo, en cuyo caso hay que seguir subiendo la frecuencia hasta que sea indetectable.



megafono

Megáfono

Procedimiento

Podemos proceder de dos formas: la primera sería como en una prueba de audición convencional. Cuando se realiza una prueba de audición, se considera que los seres humanos podemos detectar, en teoría, sonidos de 0 decibelios a frecuencias de 125 Hertz en adelante. Si la persona no lo detecta, entonces aumentan progresivamente los decibelios (podemos equipararlo al volumen en este caso) hasta que la persona perciba el sonido. Si la persona no pudo escuchar el sonido hasta los 10, 20 o 30 decibelios entonces se dice que ha perdido 10, 20 o 30 decibelios de audición respectivamente para esa frecuencia.

Casi todos somos capaces de escuchar sonidos de baja frecuencia (entre 150 y 1000 Hertz) sin importar los decibelios (de 0 en adelante). Sin embargo, conforme nos hacemos mayores vamos dejando de escuchar ciertas frecuencias a cierto volumen.

Para ser más prácticos, vamos a definir nuestro experimento a 20 decibelios que es un volumen suficiente como para que lo escuchemos sin problemas si tenemos 20 años o menos a unos mil Hertz.

Sorprendentemente, a mil Hertz encontraremos, muy probablemente lo siguiente:

  • Si tenéis 20 años o menos, escucharéis sonidos de mil Hertz a 0 decibelios de volumen.
  • Si tenéis entre 20 y 40 años, comenzaréis a escuchar sonidos de esta frecuencia a los 10 decibelios aproximadamente.
  • Si tenéis entre 40 y 80 años, solamente podréis escuchar estos sonidos a los 20 decibelios más o menos.
  • Si tenéis 80 años o más es probable que hasta los 25 decibelios no escuchéis nada.

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Para asegurar que no escuchen nuestros tonos de celular o bien los sonidos que reproduzcamos, subamos más la frecuencia. Veamos qué sucede a los 2 mil Hertz:

  • A los 2 mil Hertz, las personas en torno a los 20 años tienden a escuchar estos sonidos hasta los 5 decibelios aprox.
  • Para las personas entre 20 y 40, suelen escucharlos desde los 10 hasta los 20 decibelios.
  • Se suelen requerir más de 25 (hasta unos 30) decibelios para que las personas en torno a los 60 años escuchen sonidos de 2 mil Hertz.
  • En personas de 90 años o más, no suelen detectar sonidos de esta frecuencia hasta superados los 35 decibelios.

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Por último, vamos a hacerlo más interesante todavía. Para estas frecuencias, sería extraordinariamente difícil que detectasen los sonidos por debajo de los 10 decibelios. Veamos qué sucede con una frecuencia de 8 mil Hertz:

  • Las personas en torno a los 20 años no escuchan frecuencias de 8 mil Hertz hasta aproximadamente los 10 decibelios.
  • Las personas en torno a los 40 años no suelen detectar estos sonidos hasta superados los 30 decibelios.
  • Las personas de 60 años requieren cerca de 70 decibelios para percibir estos sonidos.
  • Las personas de 90 años o más ni siquiera se suelen percatar de estos sonidos, incluso superando los 80 decibelios.

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A todo esto, ¿qué son los decibelios y cómo podríamos saber cómo se aplican? Se suelen utilizar algunos sonidos comparativos para saber exactamente por dónde estamos:

  • 0 se considera el inicio del umbral de audición de los humanos (no detectamos nada por debajo).
  • 40 decibelios es el sonido que encontraríamos en una biblioteca.
  • 60 decibelios es una conversación normal de grupo.
  • 100 decibelios es el sonido que se produce en el tráfico, con las pitas de los coches y demás.
  • 120 decibelios es un avión despegando, un sonido bastante molesto.
  • A los 140 decibelios aproximadamente comienza a ser doloroso.
  • En el máximo de las escalas se suelen encontrar los 200 decibelios, potencialmente ensordecedores. Se estima que 200 decibelios es el volumen que se produjo durante el estallido de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

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¿Qué frecuencia y sonido seleccionar?

Para asegurarnos que no escuchen nuestro tono, podríamos suponer que nosotros tenemos unos 15 años y vuestros padres (o profesores del cole) tienen unos 40. Para seleccionar un tono adecuado, deberíamos seleccionar unos 2 mil Hertz a unos 5 decibelios. Si queremos algo más seguro todavía, podemos elegir unos 4 mil Hertz a 5 decibelios. O bien, si no queremos correr ningún riesgo, podemos subir a los mismos 5 decibelios a 8 mil Hertz, suponiendo que seamos capaces de escucharlo nosotros mismos. Selecciona sonidos muy cortos, ya que frecuencias tan altas pueden ser molestas para ti y tus compañeros.

Explicación:

¿Por qué los adultos no pueden escuchar sonidos que los niños sí? Se debe al funcionamiento del sistema auditivo y las ondas sonoras en sí mismas.

Las ondas sonoras empujan el aire, el aire ejerce cierta “presión” o fuerza sobre las células del oído (como vellitos) que se encargan de amplificar, codificar y enviar esos sonidos al cerebro. El cerebro responde y asimila lo que escuchó. Con la edad, esos pelitos y células van envejeciéndose, dañándose y muriendo. Así, se necesita cada una vez una mayor presión o fuerza para movilizar suficientes células como para que el sonido pueda percibirse. Estas células no se regeneran ni se curan, así que cuantas más mueran, menos escucharemos.

Los sonidos de alta frecuencia tienen un corto alcance y no pueden desplazar mucho aire, por lo que no pueden ejercer suficiente presión sobre las células auditivas. En consecuencia, el cerebro no recibe ninguna señal y simplemente el sonido pasa desapercibido. En los niños estas células se encuentran más o menos intactas, por ello pueden escuchar muchos más sonidos que los adultos y mucho menos a medida que envejecemos.

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Canal auditivo

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